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sábado, 9 de enero de 2016





LAS ALMOHADA CHINAS.

Para quien desconfía de la seguridad que ofrecen los bancos y prefiere guardar su dinero bajo el colchón, las antiguas almohadas chinas hubiesen constituido su más preciado objeto.
Cuando se habla de almohada, la primera asociación mental que se tiene es la de un cojín suave y blando sobre el cual poner la cabeza al momento de dormir. Antiguamente, en China, no privaban esas características, ya que se buscaba adecuar el clima del lugar y la estación del año, al material que se iba a utilizar y si paralelo a ello la almohada era bella... mucho mejor. Los artesanos chinos de épocas pretéritas concibieron verdaderas maravillas utilizando los más disimiles elementos como madera, bambú, cerámica, junco, cuero, oro, jade, piedra, cristal, ámbar, vidrio, algodón y seda.
Los estilos de almohadas estaban sujetos a la moda y variaban de dinastía en dinastía. Los más refinados eran de uso exclusivo de los miembros de la corte imperial, los pocos ejemplares que de ellos subsisten son considerados tesoro nacional.

La almohada, un producto secular.

Gracias a evidencias etimológicas, se han podido formula hipótesis, mediante las cuales se pretende demostrar que las primeras almohadas chinas estaban hechas de madera; ello se sustentaría en que la palabra china chen, con la cual se designa a la almohada, contiene el carácter componente  mu, que significa madera.
Para algunos expertos, las almohadas, lo mismo que las camas, se fabricaban con materiales disponibles, durables y baratos, tales como madera y bambú, Las condiciones climáticas determinaban la elección de los materiales que se utilizaban. La seda y el algodón que aíslan y retienen el calor se consideraban adecuados para las estaciones más frías. Algunas almohadas de cerámica podían llenarse con agua caliente y servir para doble propósito. En verano se  prefería el junco de la India, el bambú, el cuero, el jade, la cerámica, el cristal y el ágata. Generalmente este tipo de almohada era cubierta con tela.
Los cojines que se hacían de tela y cuero, usualmente, eran rellenados con paja, algodón, pedazo de tela, hojas de té o salvado de arroz. Algunas almohadas estaban rellenas con hierbas medicinales, tales como crisantemos en flor, para aliviar los dolores de cabeza y los mareos. El bambú por ser fresco al tacto, es ideal para el clima cálido y húmedo del sur de China. Algunas almohadas fabricadas con este material estaban hechas de sólo un trozo de tallo en el cual se grababan verdaderas obras de arte. Este tipo de almohada fue el más popular en Taiwan durante la dinastía Ching (1644-1911).

Para todo uso.

Cuando un médico tradicional chino realizaba un complicado examen del pulso, pedía a sus pacientes que pusieran su brazo en un pequeño cojín llamado almohada de pulso.
Ciertas almohadas estaban diseñadas para utilizarse como apoyo para la espalda y algunas para acomodar los hombros, la cintura, los brazos o las piernas. Otras poseían funciones múltiples. Las almohadas de "caja" servían para guardar documentos importantes, joyas, dinero y otros objetos de valor. La mayoría podía cerrarse con candando y, cuando el dueño dormía, era una caja fuerte a prueba de todo tipo de robos. Algunos coleccionistas creen que servían para llevar las pertenencias valiosas al ir de viaje, cumpliendo así una triple función.
Entre las almohadas más antiguas que aún existen, se encuentran unas funerarias de jade, que fueron desenterradas de tumbas que datan de la dinastía Han Occidental 8206 a C. y 7 dC.). Otras rarezas son almohadas modeladas en cerámica vidriada de color blanco de las dinastías Sybg (960-1279) y Yuan (1277-1368).
Las artes decorativas estuvieron muy bien representadas en la fabricación de almohadas. Los artesanos que trabajaban con cerámica, cuero, laca y tela no se limitaban en modo alguno. Las piezas de cerámica contenían diversos diseños grabados e impresos y en ellas se exponían una gran cantidad  de vidriados  que iban desde los clásicos patrones florales en azul y blanco hasta diseños abstractos, parecidos a los de hoy.
Las almohadas de cuero eran decoradas con versos de fina caligrafía y pinturas de paisajes. Las almohadas de tela, casi siempre, eran embellecidas con atractivos bordados.
La ornamentación de las almohadas antiguas refleja costumbres y creencias folclóricas. Muchas de las almohadas de cerámica tenían forma de tigres, panteras y osos. Se decía que tales animales eran eficaces para protegerse de los malos espíritus. Las almohadas con esa forma se utilizaban para las mujeres que deseaban tener hijos varones. Esto fue popular durante la dinastía Tang (618-907). Las almohadas de cerámica hechas durante las dinastías Sun y Yuan, a menudo, estaban decoradas con figuras humanas, flores, pájaros, paisajes, bambú y escenas de óperas populares.
Símbolo de serenidad, felicidad y amor, las almohadas se mencionan en el Libro de los cantos, la antología poética más antigua de China. (Siglo III ó IV a C.).
Quizás si Horacio Quiroga hubiese conocido las almohadas chinas otra sería la historia del Almohadón de Plumas, pero entre el escritor y los artesanos chinos mediaron varios siglos de sueño.
  



EL TRANVÍA, SUEÑO DE AYER.

Como dejando pasar el tiempo se desliza el tranvía sobre las aceradas vías. Apremiante, con urgencia de segundos se enciende la luz. Y a la "orden", que así se llamaba la señal, acuden presurosos los últimos pasajeros que no querían perder el viaje.
Los tranvías de Caracas, todo un espectáculo hoy, una novedad ayer, se perdieron entre los pliegues de la pasada centuria cuando sus rieles fueron sepultados por una capa de cemento y asfalto.

Una historia sobre rieles.

El tranvía, versión antigua del Metro, apareció en Caracas durante los primeros lustros de 1900. En principio era de "caballito". Se trataba de un pequeño vagón que utilizaba la tracción animal como "combustible". El tranvía de caballito era aristocrático  y popular al mismo tiempo, pues diferenciaba a las clases sociales al establecer dos tipos de pasajeros: los de primera y los de segunda. La diferencia entre unos y otros, además del precio, consistía en que cada vez que el animal se rendía de cansancio ante la empinada cuesta, el conductor incitaba a los pasajeros de segunda clase a que empujasen el vehículo, cosa ésta que no era obligada para los pasajeros de primera.
En Caracas hubo realmente tres empresas de tranvías, antes de que El Encantado, planta pionera de la Electricidad de Caracas, le imprimiera la pasmosa velocidad de 10 kilómetros por hora al caraqueño de antaño, gracias a la maravillosa fuerza eléctrica.
En 1892 se estableció Tranvías de Caracas, compañía formada por el Sr. Felix Ribas. La empresa tenía varias líneas que partían de la Plaza Bolívar a los extremos de la ciudad. Tranvías de Caracas fue la primera empresa de tranvías de caballitos con que contó la capital. Posteriormente comenzó a funcionar Tranvías Bolívar, que usufructuaba una concesión que le permitía ir a la Plaza Bolívar y a las estaciones del Ferrocarril de La Guaira y del Ferrocarril Central. El progreso introdujo una variante: Ferrocarril del Sur, empresa ésta que operaba con un tranvía de vapor que partía del Portachuelo en El Valle con un ramal al Cementerio.
Finalmente apareció Tranvías Eléctricos de Caracas. Su nacimiento fue consecuencia del contrato firmado con la Corporación del Puerto, empresa ésta que tenía varios convenios suscritos con la Gobernación del Distrito Federal, aprobados por el Presidente de la República y ratificados por el Concejo Municipal de Caracas. El contrato estableció la fusión en una sola concesión de las tres existentes. La nueva compañía se comprometió a convertir en dos años a tracción eléctrica las líneas que figuraban en el plano levantado al efecto y así se acometió la tarea de reabrir las rutas hacia El Valle y El Cementerio. Las vías o rieles que existían para El Valle eran muy angostos para ser utilizados por los nuevos tranvías, así pues que los tranvías de caballito siguieron funcionando paralelo a la colocación del tercer riel.

Llegó la electricidad.

Para atender el suministro de energía se estableció en el Portachuelo una subestación que contaba con un generador de 110 KV. movido por un motor eléctrico de 150 HP. La Electricidad de Caracas suministraba la energía a través de dos líneas de transmisión que se unían en Caracas a un local que tenía la empresa en las inmediaciones de la Estación del Ferrocarril Central, donde se hallaban los transformadores. De este sitio salían tres líneas de distribución que servía a la oficina generadora de Tranvías Eléctricos y a la Cervecería Nacional, así como también a las partes sur y norte de la ciudad.
La línea aérea de donde se alimentaba el tranvía estaba sostenida por postes de 30 pies de largo. En principio se pensó en utilizar postes de madera, pero las dificultades para conseguirlos obligó a la empresa a adoptar los de hierro. Las líneas eran de aluminio aisladas por tres capas de tejidos y pintura a prueba de agua. Se conectaba con la línea del trolley por medio de dos interruptores de 250 amperes. La "percha"  que no era más que una larga vara metálica que salía del tranvía iba rozando la línea y así recibía al energía que ponía al tranvía en movimiento.
La puesta en funcionamiento de Tranvías Eléctricos le comunicó a Caracas un ánimo del cual carecía. La capital adoptó rápidamente el nuevo medio de locomoción el cual se convirtió además en sitio de reunión para las parejas de enamorados. Jóvenes de pajilla, bastón, pelo engominado y flor en el ojal, lanzaban ardientes miradas a jovencitas de falda larga y primorosos peinados.
El tranvía constituyó toda una revolución y como toda novedad fue el centro de atracción de los caraqueños de 1900.
Pero no todo fue alegría, el tranvía también se convirtió en dolor de cabeza para los chóferes de la época quienes al chocar contra el armatoste se veían obligados a pagar costosas reparaciones ya que sus vehículos no resistían el impacto de la mole de hierro.
El tranvía ya no existe, ni siquiera queda una muestra de lo que fue. Sus rieles duermen sepultados en el subsuelo de la capital. Otro artefacto se desliza raudo y con sus vistosos vagones, cual cometa de aluminio,  cumple la secular función de transportar pasajeros. EFO.

viernes, 8 de enero de 2016




LOS PALILLOS CHINOS

Los platos chinos, desde el más simple al más complejo, tienen un acompañante único: los palillos.Versátiles, como ningún otro instrumento, sirven para levantar, empujar y pinchar todo tipo de alimentos, desde trozos de carne o verduras hasta arroz.

Un hábito milenario.

En el siglo XVI se inventó el tenedor y no sería sino hasta esa época cuando europeos y americanos abandonaron el hábito de comer utilizando los dedos. En el siglo XVI las clases altas comenzaron a comer con tenedor, cuchillo y cuchara.
La fecha de invención de los palillos chinos es un misterio, se sabe que ya eran usados durante la Dinastía Shang (1766-1122 aC.). Recientemente se descubrieron en China continental cucharas y palillos de bronce que datan de ese período y de la Dinastía Chou (1050- 249 aC.); evidentemente desde hace casi tres mil años hay rasgos de refinamiento en la mesa de la civilización china. Pero eso no quiere decir que los palillos hayan sido amos y señores desde un comienzo. Los antiguos chinos comían principalmente con cucharas. Según el libro de los Ritos (Li-chi), durante el peroído Chou los palillos se usaban sólo para sacar la comida sólida de la sopa. Su uso se extendió a partir de la Dinastía Ming (1368-1644 dC.).

Entre gustos y usos.

Antes del período de Chou, los palillos eran hechos de bambú y madera. Luego aparecieron los de marfil y jade, para después popularizarse  los de bronce y hierro durante los períodos de Primavera y Otoño (772-481 aC.) y de los Estados Guerreros (403-221 aC.). En las épocas de Han, Wei y las dinastías del Sur y del Norte, del siglo III y VI d.C. se usaron palillos laqueados, de oro y plata. Cada material tiene ventajas y desventajas. Los palillos de Jade son fríos y resistentes al calor, pero sumamente frágiles. Los de marfil son frescos y ayudan a enfriar la comida; éstos son muy populares en Cantón, donde la gente acostumbra tallar su nombre en un par de palillos para su uso personal. La plata es considerada como la mejor protección contra el veneno, ya que se pone negra si hay alguna pócima en la comida. Por siglos, emperadores y altos funcionarios la usaron como seguro de vida. Cuando la casa imperial Ching, remplazó sus palillos de plata por unos de marfil, se siguió probando la comida introduciendo trozos de plata en cada recipiente.
Los palillos de bronce sirvieron en más de una oportunidad para dirimir puntos de vista haciendo las veces de puñales. Los palillos modernos son hechos de bambú, madera, vidrio y plástico. Pero siguen siendo famosos los laqueados de Fukien y los de marfil de Pekín. En Taiwan los más populares son los desechables. En los últimos años se ha impuesto la costumbre de disponer de palillos especiales parea servir la comida, aparte de los que cada comensal utiliza para su uso personal.
Durante el reinado el emperador Chien-lung se debía poner dos juegos de palillos y dos de cucharas por cada plato servido. El monarca sabía que generalmente sobraba comida de su mesa que era compartida entre sus concubinas y eunucos.
El uso de los palillos para comer se extendió a Corea y Japón. Los coreanos usan palillos de acero inoxidable, pues este metal ayuda a calentar las manos. Los palillos japoneses son una o dos pulgadas más cortos que los usados en China; esto tiene su explicación en el hecho de que la comida japonesa se sirve en porciones individuales y no en platos comunes como en China.

La técnica y otras cosas

Aunque pueda parecer difícil para los no iniciados, la técnica para manejar los palillos es simple y tan sólo requiere un poco de práctica. Se trata de mantener uno de ellos firmemente apoyado en la coyuntura entre el pulgar y el indice, mientras que con el resto de los dedos doblados se manipula el otro para formar una pinza. Los chinos consideran que además de ser la forma más fácil de comer, los palillos permiten a los comensales mantener una postura erguida, ya que con la otra mano se debe levantar el tazón de arroz.
Antiguos textos señalan que la persona que maneja los palillos usando tres dedos tiene buen carácter; la que utiliza cuatro dedos un buen porvenir y aquella que utiliza todos los dedos de la mano está destinada a la grandeza.
En Taiwan existe la creencia de que mientras más arriba sostenga una joven sus palillos, más lejos se marchará al casarse.
Se afirma que tomar esos instrumentos de la mitad para abajo es más fácil, por lo tanto quienes así lo hacen son personas conservadoras que evitan gastar demasiada energía. Sostenerlos desde el extremo superior requiere mayor esfuerzo, pero es una ventaja a la hora de alcanzar los platos distantes. A esta persona le gusta paladear toda la comida que hay en la mesa, no sólo el plato situado frente a ella (no olvidemos que los chinos comen todos de todos los platos), por eso tiende a ser más activa y preparada para asumir riesgos como irse a vivir lejos.
Como vemos comer no es sólo alimentar el cuerpo y darle gusto a otros sentidos; comer puede ser también una aventura. EFO.

lunes, 15 de julio de 2013




DRÁCULA


Ya antes que Vlad el  Empalador, personaje real que inspiró la leyenda de Drácula concluyera su atormentada vida; la saga había tomado cuerpo. La primera narración circuló en 1476, cuatro centurias después en el siglo XVI, se había difundido por todo el mundo. El fenómeno se debió a una  novela de horror que publicó el irlandés Bram Stoker, en 1897. La novela, de extraordinario éxito inspiró a muchos otros autores decenios seguidos, hasta nuestros días. Drácula fue el héroe de numerosos escritos y piezas de teatro, así como de un impresionante número de películas.
Esta popularidad del personajes, vista de una manera histórica, a través del gusto por lo sobrenatural en las narraciones medievales, en la literatura moderna de género policiaco, explotando lo sensacional, la violencia y el crimen; se creó en detrimento de la verdad, sin respetarla. El aspecto fabuloso ahoga la realidad. Los epígonos de Bram Stoker, en su deseo de superar al maestro, hicieron hincapié en la crueldad de Drácula atribuyéndola una larga actividad de vampiro. La frecuente reiteración del tema hizo de Drácula una especie de arquetipo del vampirismo. Tan difundida llegó a ser la idea que en un libro publicado en 1972, los autores se propusieron esclarecer y disociar la realidad de la fabulación de las leyendas medievales y de las fantasías modernas. Para esto incluyeron dos capítulos explicativos referentes a la aparición y difusión de las supersticiones en relación con los vampiros; los cuales preceden en el tiempo la existencia de Vlad el Empalador.
La forma rumana del nombre es Drácula. Vlad  el Empalador era hijo de Vlad Dracul, "el diablo", príncipe de Valaquia, entre 1436 y 1447. Dracul significa diablo, pero en la Edad Media también tenía la acepción de dragón. El apodo de Dracul se debe al hecho de que había recibido de Segismundo de Luxemburgo la Orden del Dragón, por lo cual el dragón llegó a aparecer en su sello personal y en el sello oficial del reino.
Vlad el Empalador reinó, en Valaquia desde 1456 hasta 1462 y luego durante dos breves períodos de contadas semanas en 1468 y 1476. Su presencia, en un escenario que corresponde en realidad a todo el territorio rumano, coincidió con una época de intensa presión del Imperio Otomano sobre Europa. En 1448 tuvo lugar la batalla de Kosovo y en 1453 caía Constantinopla. La inestabilidad debida a la presión otomana y a las tensiones internas explica el hecho de que, aunque peleó casi 30 años por obtener el trono, Vlad el Empalador reinó menos de seis años. Pero este reinado fue memorable. La fama y el miedo que suscitaba este príncipe rumano eran tales que según relata un cronista turco, una gran parte de los habitantes de Constantinopla estaban listos para abandonar la ciudad y refugiarse en Anatolia ante el sólo anuncio de su llegada. Pero Vlad era más que temerario: tenía sentido político y la conciencia de la unidad nacional de los rumanos de los tres países feudales. Es así como se explica su iniciativa político-militar de apoyar la subida al trono de Moldavia de Esteban el Grande; lo que constituyó un  hecho de efectos perdurables, como lo demuestra el largo reinado del brillante príncipe moldavo que gobernó por casi 48 años (1457- 1504).
En el plano interno la atención de Vlad el Empalador se centró  en el restablecimiento del orden de su país. Las intervenciones extranjeras habían deteriorado la estabilidad interna, produciendo un inquietante auge de la delincuencia. Los bandoleros atacaban a la gente en las ciudades y en los caminos que llevaban a ellas, Vlad actuó con firmeza para liquidar este fenómeno  y restablecer el orden y la seguridad. Pero imponer la ley no fue para él una meta en sí. Las medidas tomadas buscaban el progreso económico y el estímulo del comercio. Vlad fue fundador de numerosas iglesias y monasterios, además de desempeñar un decisivo papel en el desarrollo de la capital de Rumania; Bucarest llegó a adquirir rango de ciudad principesca gracias a él, lo que demuestra que no estaba preocupado exclusivamente por los asuntos militares o represivos, sino que las condiciones de la época le obligaban a concederle atención. La campaña que libró contra los turcos en 1461 ocasionó 25 mil muertos y provocó un espanto inimaginable. Igualmente duras fueron las represalias que tomó contra la incursión al sur de Transilvania de unos pretendientes al trono de Valaquia que habían encontrado allí sostenedores.
El castigo que aplicaba, en aquel período, en uso también en otras naciones, era empalar a los malhechores y los enemigos del país. De modo que Vlad merecía su sobrenombre de "el Empalador."
Los pretendientes al trono, los que violaban el orden, los malhechores y los enemigos externos debían sentir que "el país estaba regido por una voluntad férrea, " afirma el historiador C.C. Giurescu.
Príncipe inclemente en un siglo en el que el rigor estaba a la orden del día, mas igualmente valiente en una época en la cual el coraje era imperiosamente necesario permanece como una personalidad de primer orden en la historia rumana.
Su semejanza con el personaje que inspiró a la literatura sensacionalista sólo es aproximada. Pero el haber entrado en la leyenda tiene valor y símbolo.

jueves, 11 de julio de 2013





ENTRANDO POR MANHATTAN


El parpadeo del flash pintó de sonrisa su cara. El platinado cabello ondeó al impulso del viento. Y allí estaba ella. La diosa rubia. Colocada frente a la cámara. Sonriente. Expectante.
George Eastman, inventor de la cámara Kodak, dijo una vez: una marca debe ser breve, vigorosa, fácil de pronunciar hasta el punto que su uso verbal no destruya su identidad; y no debe significar nada.
A Eastman le gustaba la letra K, le parecía una letra fuerte, incisiva. Así decidió que la K sería la primera letra de la marca de fábrica de su cámara. Luego fue manejando vocales y consonantes hasta que dio con un nombre que le pareció satisfactorio: Kodak.
A principio de siglo dos pilotos de autos de carrera, Louis Chevrolet y William C. Durant, se encontraron en Michigan. Chevrolet era diseñador de automóviles y Durant, ejecutivo de la fábrica de autos Buick. Los carros diseñados por Chevrolet eran grandes y caros, pero Durant los modificó, convirtiéndolos en modelos baratos y pequeños. Decidieron ponerle Chevrolet a sus vehículos porque era musical y sonaba a extranjero. El logotipo, rectángulo sobrepuesto a un paralelogramo, lo descubrió Durant viajando por Francia. Le atrajo el dibujo que aparecía en el empapelado de la habitación de un hotel, arrancó un pedazo y se lo llevó a Estados Unidos.
Con su andar bamboleante, insinuante, producto de la diferencia de sus tacones, el cimbreante cuerpo enciende la lujuria en quien osa mirarlo. Su mirada desafiante pareciera que retara. A ratos es feroz, a ratos tímida y callada.
En 1886, un vendedor de productos a domicilio, D.H. Mc Connell regalaba perfumes a las amas de casa norteamericanas, intentando venderles libros. Pronto se daría cuenta que estas preferían los perfumes antes que los libros. Mc Connell alquiló una oficina en Nueva York y formó la California Perfume Company. Cuando la empresa cumplió 50 años de fundada le cambió su nombre por el de Avon, debido a la admiración que sentía por Stratford-on-Avon.
El Salvavidas, envoltorio contentivo de doce rueditas de sabores surtidos no nació tal y como lo conocemos hoy en día. En principio el Salvavidas era exclusivamente con sabor a menta.
Un fabricante de chocolate de Cleveland, Clarence A. Crane introdujo los Salvavidas para resolver el problema de la disminución de las ventas en los meses de verano. Las pastillas redondas de menta se hacían con una máquina de fabricar píldoras, que producía un industrial de productos farmacéuticos  y se anunciaban como " los salvavidas de menta de Crane para el aliento borrascoso."
En 1913 Crane vendió todos los derechos de su caramelo a Edward J. Noble, por la suma de dos mil novecientos dólares. Noble introdujo nuevos sabores y comercializó ampliamente el producto. Por cierto el agujero que tienen en el centro los Salvavidas está patentado como " nada encerrado en un círculo."
No se lo explica, pero lo cierto es que desde que salió publicado el almanaque con su fotografía, completamente desnuda, no han cesado de lloverle los contratos publicitarios. Todos quieren reproducir su imagen. Pareciera que todo el mundo quisiera estar cerca de ella. Y no sabe por qué.
En 1913 Richard Joshua Reynolds, fundador de la R. J. Reynolds Tobaco Company de Winston, Carolina del Norte, presentó los cigarrillos Camel al público norteamericano. Eligió el símbolo del camello porque el cigarrillo se fabricaba con tabacos turcos y teóricamente tenía un sabor exótico.
Cuando el "Viejo Joe", un camello del circo Bamum & Bailey, llegó a la ciudad, Reynolds envió a un empleado para que le hiciese una fotografía con fines publicitarios. El camello se negó a posar. Movía insistentemente la cabeza y el rabo y avanzaba amenazadoramente hacia el fotógrafo. Este disparó su cámara y la pose del camello en furiosa actitud recorrió el mundo estampada en las cajetillas de cigarrillos.
El lema del Dr. Scholl era acostarse temprano, levantarse temprano, trabajar duramente y hacer publicidad. William Scholl fue zapatero y vendedor de zapatos. Se graduó en 1904 en la facultad de Medicina de Illinois, y patentó su primer instrumento ortopédico varios años más tarde. Entre las muchas cosas que hizo para vender sus productos patrocinó el concurso "pies cenicienta" en el que media el desequilibrio de los pies con una máquina llamada pedógrafo. En el concurso se premiaba al pie perfecto.
El parpadeo del flash pintó de sonrisa su cara. La ráfaga de aire subió violentamente desde el subsuelo atravesando con igual fuerza la rejilla del alcantarillado. La plisada falda voló al viento descubriendo unas piernas casi perfectas. La rubia intentó corregir la indiscreción pero sus esfuerzos resultaron vanos. ¡Era bella Marylin!  Quizás una de las mujeres más bellas de su época. EFO.

miércoles, 10 de julio de 2013






EL SEÑOR DE SAN PABLO

Nítida, clara y profunda, la voz ocupó la pequeña estancia. El formón cayó al suelo y el miedo se instaló sobre su cuerpo, cubriéndolo totalmente. Dime, mi Señor, que más te falta, había preguntado con antelación el artesano a la imagen del Jesús de Nazareno que tallaba. Y de la talla brotó la respuesta: ¿Dónde me has visto que tan perfecto me has hecho? Cuenta la leyenda que el hombre no resistió el impacto de la voz. Su naturaleza humana fue incapaz de sobreponerse a la potencia sobrenatural del fenómeno que había desatado.

" La imagen de vestir del Jesús de Nazareno de la antigua iglesia del Señor San Pablo El Ermitaño de Caracas, la cual hoy conocemos simplemente con el nombre de El Nazareno de San Pablo, perteneció a la cofradía de Nuestra Señora del Carmen y Jesús de Nazareno, fundada en aquella iglesia en 1666.

A pesar de la excelente calidad artística de la talla, su famosa y antigua devoción y de sus encantadoras leyendas populares, hasta el presente no ha sido posible hallar documento alguno que precise su origen e historia.

Se supone que fue consagrada por el obispo fray González de Acuña, al erigir en vice parroquia las iglesias de Altagracia y San Pablo, por auto del 4 de julio de 1674. Su creación se le atribuye a un escultor de origen canario, vecino del pueblo de Carayaca y de nombre Juan Cristián Molinero. Otros afirman que su autor fue un humilde tallista criollo, al cual El Nazareno le habría hablado. Sin embargo la realidad es otra. Un estudio de la madera usada por el artista descartó toda posibilidad de que la obra fuese realizada en América y mucho menos en la Provincia de Venezuela. El Nazareno está construido con pino de Flandes, lo que determina su origen europeo.
Nuestro Nazareno vino en un galeón, procedente de España. Se trata de una creación típica de los talleres sevillanos. Su factura recuerda la manera de trabajar de Felipe Ribas (1609-1648); la solución de los cabellos y de la barba y en general de todas las facciones del rostro y sus manos llenas de vida guardan la misma relación de sencillez de las formas que caracterizaron la obra de este artista. Pero es imposible afirmar a ciencia cierta quien lo hizo. La identificación de su autor seguirá siendo un misterio".


Dos siglos ha

Para mediados del siglo XVIII la imagen tenía un retablo tallado y dorado, con un nicho grande en el medio, flanqueado por dos cuadros de ángeles. Estaba ubicada al lado de la Epístola en la nave menor de la Iglesia de San Pablo. Allí permaneció hasta la demolición del antiguo templo de San Pablo El Ermitaño, por orden del entonces Presidente de la República, Antonio Guzmán Blanco en 1876, para construir en su lugar el Teatro Guzmán Blanco, actual Teatro Municipal. La imagen fue guardada, junto con todas sus pertenencias, esperando la terminación de la iglesia de Santa Teresa y Santa Ana, ubicada a una cuadra del antiguo templo, exactamente en el lugar que había ocupado el Oratorio de San Felipe de Neri.

Un inventario realizado al momento de ser retirada determinó que El Nazareno era poseedor de un pequeño patrimonio. Tenía varias túnicas que se le ponían según la ocasión. Cuando estaba en su camerín lucía la más sencilla y llevaba una cruz pequeña, redonda, de madera, pintada de verde. Cuando salía en procesión era vestido con la túnica más lujosa y la cruz que llevaba era grande y de cartón, pintada también de verde. La cruz de cartón servía para aliviar el peso y evitar daños en las manos de la talla con el movimiento, durante la procesión. Usaba además un cíngulo y soga de hilo de oro con borlitas en las puntas. El obispo Mariano Martí describe así los haberes de El Nazareno.

" Iten Una túnica de terciopelo morado, buena, guarnecida con guarnición de oro.
Iten Otra dicha de terciopelo morado guarnecida con una guarnicioncita de oro muy angosta.
Iten Otra dicha de tafetán morado muy deteriorada y rota con una guarnicioncita de plata.
Iten Otra dicha de tafetán morado nueva.
Iten Dos más de lo mismo, muy rotas".(Sic).
Además de ello tenía una corona de plata, dos juegos de potencias; uno de bronce dorado y otro de plata, y su corona de juncos, pintada de verde.
La imagen se instaló en la nueva iglesia en 1881. Con el cambio la talla perdió su retablo y sus alhajas. Con el tiempo iría perdiendo otras cosas.


Años y pecados


La encorvada silueta se recorta en la tarde que muere. Sus pies no tocan el mar de velas encendidas sobre el cual flotan. Este Jesús de Nazareno que anda en procesión un Miércoles Santo en Caracas, al igual que aquel que anduvo sobre las aguas, siglos atrás, soporta sobre sus hombros el peso de los pecados de la humanidad a la cual intenta redimir. Para muchos devotos la imagen se inclinaba cada año como consecuencia de esa carga. Para los restauradores la talla estaba sometida a un progresivo proceso de deterioro que debía ser detenido a la mayor brevedad posible.

" Desde que me hice cargo de esta basílica el 24 de mayo de 1970, tuve la impresión - afirma Monseñor Juan Francisco Hernández-, de que la imagen de El Nazareno de San Pablo tenía un barniz barato en el rostro. En las semanas santas de 1971 y 1972 mis temores crecieron al ver la imagen de cerca y con más detenimiento. No se necesitaba ser un técnico para darse cuenta de que toda la cara, labios, barba, bigote y pelo estaban burdamente repinados. En la oreja izquierda era evidente un daño producido por un golpe, por el comején o por algo deteriorante..."

"... por consejo del doctor Mauro Páez Pumar y de don Alfredo Boulton, busqué y obtuve la colaboración de dos expertos: Carlos F. Duarte, restaurador del Museo de Bellas Artes de Caracas y Manuel Díaz, escultor y restaurador español, autor de numerosos trabajos que lo avalan.
Ellos, separadamente examinaron en secreto y detenidamente la imagen y rindieron sendos informes..." De esos informes se concluyó que el estado general de la talla para esa época era lamentable. Ante la gravedad de la situación el arzobispo coadjutor de Caracas, Monseñor José Alí Lebrún ordenó el inicio de los trabajos de restauración.


La lucha contra el tiempo


El 17 de julio de 1975 El Nazareno fue retirado de su nicho y pasado a un taller improvisado en la propia basílica. En el nicho se colocó una fotografía en blanco y negro de la imagen, de tamaño natural y en su capilla un cartel explicativo en el que además se les pedía a los fieles tener paciencia.

Carlos Duarte describe así el proceso: "Las exploraciones comenzaron por la cabeza. Al quitar la pintura al óleo que cubría la cabellera se determinó que en gran parte esta rehecha con un burdo relleno de yeso y cola, el cual al ser removido dejó abierta una enorme cavidad en la que cabía una mano y de una profundidad aproximada de treinta centímetros. Este espacio estaba relleno con algodón y papel periódico.

El mechón de pelo que cuelga al costado derecho de la imagen había sido ya remplazado en una restauración anterior. En el pómulo del mismo lado se halló un daño de unos cinco centímetros de diámetro y una perforación pequeña en la ceja del mismo lado, semejante a la huella dejada por una bala.
Al eliminarse el repinte del labio interior resultó estar en buenas condiciones, salvo su policromía, que no existía y era la causa del repinte.
La oreja del lado izquierdo de la cabeza tuvo que ser rehecha completamente pues en su lugar no había sino una burda reconstrucción de yeso.
Debajo de la barba y detrás de la mandíbula inferior, a cada lado, se encontró un hueco formado por los insectos, en la unión de la mascarilla con el resto de la cabeza. En la base del cuello, en el medio y también en la unión del pelo, en el costado izquierdo y en el derecho aparecieron varias cavidades, aunque estrechas, pero de diez centímetros de profundidad. En el torso, las piezas que lo formaban estaban desencoladas y con algunos agujeros. Se descubrió que los dos antebrazos habían sido reforzados con grapas de hierro, por estar desencolados.
En la pierna izquierda, a la altura de la rodilla y hacia abajo, había una cavidad de cinco centímetros de profundidad, veinte de alto y diez de ancho. Detrás y al costado de la pantorrilla también había dos pequeñas cavidades así como otra más abajo, en el costado izquierdo.
Los pies eran quizás los más dañados, pues le faltaban los dedos y habían sido perforados en la base para colocar unas franjas de hierro con el supuesto fin de reforzarlos.
Todas las cavidades fueron limpiadas y envenenadas. Luego fueron ocupadas o rellenadas con piezas de madera de caoba o vera, cortadas según la forma de cada hueco y sus orificios sellados con una pasta sulfatada. 
Finalmente se enyesó y policromó con el método de los encarnadores antiguos, usando una vejiga de carnero para bruñirlas. Las manos presentaron menos problemas, pues se hallaban en mejores condiciones. Sólo se limpiaron los repintes y se ajustó un dedo quebrado. Se le hicieron algunos rellenos y retoques donde faltaba pintura.
Se conservaron las pestañas antiguas y se eliminaron dos que estaban en los párpados inferiores y eran de factura comercial.
El trabajo tuvo una duración de tres meses. La labor fue diaria y continua, dedicando a veces hasta horas de la noche."
Una vez terminada la restauración, El Nazareno fue restituido al culto público en una misa solemne, oficiada por el Arzobispo Coadjutor de Caracas, el miércoles 5 de octubre de 1975, día de Santa Teresa.
"... El Nazareno de San Pablo tuvo una casa y la perdió y tuvo un patio y una tapia y un limonero y un portón. Malhaya el golpe que cortara el limonero del Señor..." EFO.


Bibliografía consultada:
Carlos F. Duarte
El Jesús Nazareno de la desaparecida iglesia de San Pablo.
Caracas, 1977
Andrés Eloy Blanco
El Limonero del Señor.