jueves, 28 de marzo de 2019





EL MUNDO DE PAU


Ahí estaba, chiquita, menuda, pequeñita. Sin atreverse a abrir los ojos, sorprendida de verse sorprendida. Indefensa ante las miradas que atravesaban el cristal que nos separaba. Apenas un bostezo, un pequeñito bostezo reclamaba nuestra atención para advertirnos que había llegado. Que estaba ahí. Que había nacido.
Pau es una revelación, un poema, una cosita hecha niña que tiene como única misión alegrarnos la vida, llenarnos de felicidad, contagiarnos de ilusión. De cabello negro, ojos vivaces y sonrisa fácil desanda los caminos de la casa persiguiendo a su gato, empujando un carrito, tropezando, cayéndose, levantándose, amarrando nuestra atención a sus trémulos pasos. Cuando algo la sorprende abre los ojos desmesuradamente  y pinta en su boquita una redonda y grande O. A veces le da por juntar todos sus muñecos a los cuales obliga a viajar con ella, unos sobre otros, apretujados, sometidos, incapaces de rebelarse.
Pau abraza fuertemente, melosamente, insistentemente. Llora poco. Hace pucheros y de vez en cuando se vuelve intransitable, veleidosa, voluntariosa, malcriada.
Pau se baja sola de la cama, ocupa un lugar en la mesa y aunque parezca raro nunca ha tomado tetero. Todavía no habla bien pero conoce muchas palabras y muestra unas insaciables ganas de aprender.
Pau tiene un gato, en realidad es un gato compartido y se podría decir que es herencia de su mamá, dueña originaria del animalito, pero sea como sea, Pau tiene un gato.  Desde la primera vez que escuchó su débil llanto el felino prestó atención a quien sería su otra dueña, perseguidora implacable y consecuente amiga. Apenas gateaba Pau lo perseguía, intentando apresar su cola, él la esperaba y cuando la sentía cerca emprendía veloz carrera, frustrando así sus intentos. Ahora el juego cambió, todavía  no se deja agarrar la cola, ningún gato se deja, pero si permite que lo toque y en retribución la busca cuando está dormida y con pequeños zarpazos intenta despertarla. Pau tiene un gato y el gato tiene una niña.
Pau está llamada a convertirse en una bailadora impenitente. Incansable marca, una y otra vez, los pasos aprendidos y gira sobre si misma, moviendo su cabecita, intentando seguir el ritmo. A Pau la hechiza la luna. No se cansa de mirarla, y como todo el mundo, trata de tocarla. Muestra interés por dos de los reinos de la naturaleza, le gustan  las flores y las hormigas. Es una niña coqueta y muy sociable. Modela la ropa que le ponen, ensaya muecas y cuando va de paseo, arrellanada en el asiento de su cochecito, saluda a todo aquel que tiene la dicha de cruzarse en su camino. 
En el universo de las comunicaciones, tanto digitales, como físicas, da sus primeros pasos. Le apasionan los teléfonos celulares y se deja seducir por la televisión, aficiones poco consentidas y muy restringidas,  por aquello de la alienación.
Pau está creciendo, ya picó torta y tumbó piñata por primera vez; yo la miro con asombro, pues todavía no termino de creer que sea verdad, es decir que exista.  Pau tiene su mundo y yo tengo mi mundo en Pau.  EFO.

miércoles, 27 de marzo de 2019





LOS CUATRO JINETES 
Apocalipsis, los secretos develados.

Cuando abriò el cuarto sello oì la voz del cuarto ser viviente que decìa: Ven. Mirè y vì un caballo bayo. El que  lo montaba tenìa por nombre muerte y Hades lo seguìa; y les fue dada la potestad sobre la cuarta pàrte de la tierra para matar con espada, con hambre, con mortandad y con las fieras de la tierra.   Apc. 6.8

La Peste es una enfermedad infectocontagiosa que causa gran mortandad entre humanos y animales. Se estima que a lo largo de la historia han muerto de peste màs de 200 millones  de personas, convirtièndose  asì en una de las enfermedades infecciosas mas letales. En tèrminos generales se considera que el mundo ha sido asolado por cuatro grandes pandemias a saber: La Peste de Justiniano, que se desarrollò  entre los siglos VI y VIII. La primera referencia señala que el brote se originò en Pelisium, cerca del actual Canal de Suez, desde donde se diseminò hasta Alejandrìa para posteriormente alcanzar Constantinopla en el año 542. La segunda, llamada Peste Negra se produjo en la mitad del siglo XIV y se cree partiò de la Peninsula de Crimea, en la rivera Norte del Mar Negro, entonces ocupada por distintas tribus mongoles (tàrtaros). En el año 1340 los tàrtaros, aliados de los venecianos, se enfrentan a los genoveses que se ven obligados a refugiarse en la ciudad de Cafia. La enfermedad afectò a los genoveses los cuales diseminan el mal por todos los puertos donde recalan. Sus portadores eran las ratas que al abandonar los barcos propagan la enfermedad entre la poblaciòn. En toda Europa tuvieron lugar desde entonces hasta el siglo XVIII brotes sucesivos de peste que produjeron gran mortandad. La tercera gran pandemia de peste o Peste China se originò en la provincia china de Yumnan en 1855. Afectò gravemente a Hong Kong en 1894 y se extendiò a otros continentes provocando numerosos casos en la India. Se calcula que causò 10 millones de fallecimientos entre 1898 y 1918. Alcanzò lugares tan lejanos como Cuba y Puerto Rico donde se registraron casos en 1914. La cuarta pandemia, conocida como COVID 19, se desatò en 2019. El brote de la enfermedad, producida por una variante  del virus Corona Virus, se detectò en la ciudad de Wuhan, en China y rapidamente se propagò a los cinco continentes.  El Corona Virus es un virus descubierto  en 1960 y del cual, hasta el momento, se han registrado 39 especies. En la actualidad la pandemia se mantiene en pleno desarrollo por lo cual no es posible determinar el numero de infectados y la cantidad de muertos.

Vi y mirè un caballo negro y el que iba sentado sobre el tenìa en su mano una balanza. Y oì una voz como si fuera en medio de las cuatro criaturas vivientes decir: un litro de trigo por un denario y tres litros de cebada por un denario y no dañes el aceite de oliva y el vino.   Apc. 6.5

La Hambruna es una situaciòn que se da cuando un paìs o una zona geogràfica no posee suficientes alimentos para proveer a la poblaciòn, elevàndose la tasa de mortalidad, como resultado del hambre y la desnutriciòn. Generalmente se produce por condiciones climatòlogicas adversas, como sequìa e inundaciones, por epidemias que impiden el trabajo productivo, por plagas o enfermedades que asolan las cosechas, tambièn por la aplicaciòn de polìticas econòmicas erradas que generan distorsiones como la hiperinflaciòn, que limita severamente el acceso de la poblaciòn a las provisiones.
A lo largo de su historia  la humanidad ha padecido de grandes hambrunas. En 1845 el hongo de la Roya afectò las cosechas de patatas en Irlanda muriendo cerca de un millòn de personas, victimas de desnutriciòn y epidemias como consecuencia del hacinamiento, bajo condiciones insalubres, de gran parte de la poblaciòn rural , que se desplazò a las ciudades en busca de comida. A finales del siglo XIX fallecieron cerca de 40 millones de seres humanos en la India. Entre 1932 y 1933 el hambre acabò con la vida de 3,5 millones en la Uniòn Sovietica. En el perìodo comprendido entre 1959 y 1961 murieron cerca de 45 millones de personas en China, producto de la combinaciòn de factores climaticos (sequìa) y la aplicaciòn de polìticas erradas de Mao Tse Tung en lo que se conociò como el Gran Salto Adelante. En 1970, la sequìa devastò a la poblaciòn de Etiopìa causando un millòn y medio de muertos.

Saliò otro, un caballo de color de fuego y al que iba sentado sobre el se le concediò quitar de la tierra la paz para que se degollaran unos a otros.  Apc. 6.4

Desde que el hombre habita el planeta la guerra es una constante en su accionar. Los enfrentamientos bèlicos han sido tan numerosos y frecuentes a lo largo de todos los siglos que resultarìa ocioso abundar sobre ellos; sin embargo dos grandes guerras mundiales, la Primera y la Segunda, llamadas asì por la cantidad de paìses involucrados, (32 y 23, respectivamente) han diezmado la raza humana, esparciendo la muerte y sembrando la tierra de desolaciòn. En la Primera Guerra Mundial (1914-1919) murieron cerca de 30 millones de personas y en la Segunda (1939- 1945), segùn cifras conservadoras, perecieron 60 millones.

Vi y mirè, un caballo blanco  y el que iba sentado sobre el tenìa un arco y le fue dada una corona y saliò venciendo para completar su victoria.  Apc. 6.2

A este jinete se le llama La Palabra de Dios, tambièn Rey de reyes y Señor de señores. El sìmbolo del caballo blanco es muy apropiado pues en las Sagradas Escrituras el color blanco se asocia con la justicia. De los cuatro jinetes tres traeràn sobre la tierra, muerte, hambre y guerra y uno, el que monta el caballo blanco, serà el encargado de restablecer el orden.
"...entonces Cristo marcara  el inicio del nuevo cielo y una nueva tierra y una nueva Jerusalen que serìa la morada eterna de los creyentes. No habrà màs pecado, ni dolor, o muerte.."  EFO.

lunes, 25 de marzo de 2019




LIFE SAVERS


El vacío es algo más que la ausencia de todo. No es solo un espacio ocupado por nada. Es la nada ocupando todo espacio. Es una oquedad que nos copa totalmente, que nos plena absolutamente. Nos llena de soledad. De ausencias totales. El vacío es una perdida, un adios, un hasta nunca. Cuando perdemos la esperanza y nos entregamos  el vacío nos posesiona.
El vacío es algo más que no tener nada. Es carecer de aquello que consideramos elemental, imprescindible. Cuando entre dos se abre un espacio, que nada llena, la soledad del alma se posesiona de ambos. La soledad es ayuno, ausencia, falta.
Todos somos solitarios. Vivimos nuestra existencia dependiendo de nosotros mismos. Colocados en trance de muerte, nada más contamos con nuestras reservas, físicas o espirituales, para dar el salto a ese vacío que amenaza con tragarnos. Nacimos en solitario, dependiendo de nosotros mismos para subsistir, para empezar a vivir y así, en solitario morimos, dependiendo de nosotros mismos para dejar de vivir. Pero la soledad no es sinónimo de vacío, ni tampoco el vacío mismo, la soledad es un complemento, un accidente. La soledad tampoco es ausencia de compañía. Podemos, de hecho lo estamos casi siempre, estar solos en medio de una multitud. Podemos, de hecho lo estamos, estar solos en compañía de alguien próximo. La soledad es también una forma de existir, de cumplir un ciclo, de llenar un tiempo. La soledad es una manera, un gesto, que en muchos es habitual, natural, inherente.
Hay vacíos físicos y los hay espirituales. Los primeros rebosan un espacio de nada. Ocupan con su insustancialidad una forma. Esos vacíos no son absolutos, pues están contenidos por el elemento que los guarda. El vacío total no existe, pues siempre estará limitado por una estructura que lo cerca. Los vacíos espirituales son más completos que los físicos pues el espíritu, el alma, es inmaterial, amorfa y por ende no puede contener nada. El vacío espiritual es, entonces, una manifestación, un sentir, una sensación. Ambos vacíos, el físico y el espiritual, se complementan. Uno no puede existir sin el otro, pues percibimos el vacío espiritual a través de nuestros sentidos, de nuestra mente, de  elementos de nuestra naturaleza humana, de nuestro ser material.
El vacío también puede ser dulce pues aunque parezca anecdótico, su mejor definición la encontramos en la Patente del  caramelo américano, Life Savers: Salvavidas es nada encerrando en un circulo.  EFO.



sábado, 23 de marzo de 2019



EL RUIDO DEL SILENCIO


No se desde cuando, ni como, pero noto que desde hace tiempo dejé de percibir tu voz. Ya no escucho su sonido metálico dentro de mi. Es como si de repente algo se hubiese roto, separándonos, distanciándonos. La ausencia de tu voz se suma a la ausencia de otras voces que aprendí a silenciar cuando dejaron de interesarme.
Con las voces, con todas las voces, siempre tuve una conexión. Soy capaz de  diferenciarlas, de distinguirlas. Conozco el significado de cada una. Me estremezco con sus estridencias o me conmuevo con sus susurros, porqué las voces, sabes, algunas veces susurran. 
Hay voces de guerra, son palabras altisonantes, que incitan a la discordia, que convocan a la lucha. Esas voces presagian grandes males, nos alertan sobre sucesos terribles que están por suceder. Hay voces de paz, que nos hablan de entendimiento, de armonía. Esas voces anuncian tiempos buenos que están por venir. Las de angustia, son llamados de auxilio. Las de dolor nos desgarran por dentro, son lamentos de una pena con la que estamos obligados a vivir pues no hay bálsamo que mitigue el sufrimiento que nos produce. Hay voces a las que siempre presto atención: a las de suplica, a las de peticiones, a las de renuncia. Atenderlas es un deber. Escucharlas una obligación. Hay voces que gritan en coro, que se juntan y a veces suenan como una sola, son las voces del remordimiento, de la culpa, de la conciencia. Esas nos mortifican, nos atormentan, nos hacen sentir culpables. Las voces de arrepentimiento conllevan, casi siempre, la promesa de no volver a caer, de no incurrir en el mismo error, pero solo debemos creer en ellas cuando estemos ciertos de la contrición verdadera para así poder darle oídos a las de perdón que brotan del fondo de nosotros mismos, que nos conmueven el espíritu. Cuando cunde el desconsuelo y callan las voces de la alegría podemos escuchar el lastimero sonido del llanto. Es una voz sorda, quejumbrosa, que nos estremece, que nos pone tristes. La voz del llanto hiere el corazón. Desde siempre he desestimado la voz de la rabia. Le temo, porque se que muchas veces nos ciega, nos arrastra, nos obliga a hacerle coro. La rabia es una mala hierba que crece dentro de nosotros y a la que hay que  contener, no dejar salir, arrancar.
Me gusta escuchar la voz de la esperanza, pues me reconforta, me reconcilia con mi ser interior. Pero sobre todas las voces distingo una, a la que siempre escucho, a la que nunca rechazo, esa es la voz del silencio. Esa voz me cubre totalmente, se abre paso desde el fondo de mi alma, invadiéndome. Se asoma a mi conciencia callando todos los ruidos. Es densa, profunda, espesa. esa voz grita dentro de mi y su grito, el grito del silencio asorda los sentidos, se convierte en eco estacionándose en el tiempo. El silencio es un ruido... mi gran ruido. EFO.  

sábado, 29 de diciembre de 2018




UN CUENTO DE ENTIERROS
(Historia de Maracaibo contada en otro idioma).

Un entierro es cosa seria.  Yo conocí  a un señor, por los laos de El Saladillo, que consiguió uno. Una noche él estaba adormilao, cuando  vio una lucecita roja que apareció de repente en la pared. La lucecita se prendía y se apagaba. El hombre se acercó para ver que era y  la lucecita comenzó a caminá por toa la pared y salió del cuarto. Pedro, que así se llamaba el hombre, se asustó y no se atrevió a seguirla.
Al otro día, la cosa se repitió. La lucecita se volvió a prendé y volvió a corré por la pared, pero esta vez sí se animó a seguila. La luz salió del cuarto, atravesó el corredor, siempre pegá a la pared, pasó por la cocina, entró al patio, esquivó la mata de mango y se paró en toita la pata de la mata de cotoperí y ahí se quedó. Pedro, se asustó y se volvió pal cuarto, trancó la puerta y se puso a rezá, muerto de miedo.
Al día siguiente le contó lo que le había  pasado a su compadre Narciso, quien le dijo: Compadre, en su casa lo que hay es un entierro. Vos te podeís volver  rico de la noche a la mañana, si te animais  a sacarlo, pero eso hay que saber hacerlo. Hay que preguntarle a un facurto.  Dejame averiguá como se hace y yo te digo después.
Al otro día el compadre le tocó la puerta. Ya averigüé, dijo, vamos a sacarlo esta noche.
- ¿A qué hora sale la luz esa?
 - A las diez, yo lo sé porque a esa hora apagan las lámparas de la calle, contestó el hombre.
- Bueno, a las 9 estoy aquí. Buscaté un pico y una pala, que yo traigo una cruz y un frasco de agua bendita.
A las 10, tal y como habían acordado estaban los dos hombres sentados en la cama, esperando que apareciera la lucecita. Y  apareció. La luz comenzó a caminar, salió del cuarto, atravesó el corredor, siempre pegá a la pared, pasó por la cocina, entró al patio, esquivó la mata de mango y se paró en toita la pata de la mata de cotoperí y ahí se quedó. Y quietecitos también se quedaron los dos hombres viendo como la luz no se movía.
Compadre, dijo el invitado, comenzá a abrir un hueco ahí donde está la luz  que yo voy a está rezando y echando agua bendita por si acaso. Cuando te canséis me avisais para cavar yo, mientras vos rezais. Pero acordate lo que me dijo Nicasio: si aparece el entierro no hableís, no digais nada, no abrais la boca.
Llevaban más de media hora cavando cuando sintieron que la pala había tropezado con algo. Los hombres se miraron. A Pedro las manos le temblaban y un sudor frío le corría por el pecho, pero no dijo nada. Siguió cavando. Narciso alumbró con el farol y vio un cofre grande, negro. Sin hablar  se inclinó en el hueco y jaló el cofre hacia afuera. Cuando ya lo tenía cerca de la boca  Pedro gritó: Agárralo, compadre, agárralo que ya somos ricos.
Se escuchó un quejio, un grito, como de dolor y el cofre se le escapó de las manos a Narciso y se hundió en el hueco.
Que hicisteis, compadre, que hicisteis, yo te advertí que no hablarais, que te quedarais callao, gritó Narciso.
Por más de una hora estuvieron cavando, el hueco se convirtió en un pozo grande pero nunca volvió a aparecer el cofre.
Y es que todo el mundo  sabe, que cuando se saca un entierro no se pué  habla, porque el muerto que lo cuida lo jala,  se lo lleva pa bajo otra vez.
Los entierros son baúles llenos de morocotas y prendas (.) que enterraban los ricos, en las épocas de guerra. El amo se llevaba a un peón pa que abriera el hueco y  después que lo abría, el mal hombre lo mataba y sepultaba ahí mismo pa que  cuidara el cofre y no le dijera a nadie donde estaba el tesoro.
El alma del muerto no consigue reposo, se queda penando, hasta que no se libre de la tarea que tiene de cuidá el entierro. Por eso hay que rezá para ayudala a sali y no se puede hablá, ni deci groserías porque se interrumpe el rezo, si alguien habla o dice groserías el muerto se molesta y le esconde el cofre al que lo está sacando, es como una venganza, pues...  EFO.

(.)
Morocota: Moneda en desuso, con aleación de 10% de cobre y 90% de oro puro y peso de 33.4325 gramos..
Prendas: Joyas, alhajas.

viernes, 9 de noviembre de 2018


YO, EL SOLITARIO
 

La soledad es un amigo que ya no está, un amor que acabó, un tren que partió, un barco que se aleja, una luz que se apagó, unos ojos que se cerraron, una voz que calló, un fuego que se extinguió, una puerta que no abrió, una carta que no llegó. Un adios. La soledad es frío en el alma y desazón en el corazón. Es un velo tenue, sutil que nos va cubriendo poco a poco. La soledad llega sin darnos cuenta. Notamos su presencia cuando echamos de menos aquellas cosas, aquella gente, que siempre estuvo cerca de nosotros y que ahora ya no más. El solitario es como una pavesa que, al consumirse, consume el cirio que la contiene. Contagia  a los que tiene cerca,  a quienes gravitan sobre el. La soledad es contagiosa.
La Soledad marida con la angustia, amalgama con la depresión, se junta con la desesperación. El solitario es un errante, un ser que vaga sin rumbo cierto, que olvidó la brújula y ahora no sabe a donde dirigir sus pasos. El solitario está obligado, por la naturaleza misma del mal que lo ocupa, a rehuir toda compañía, a rechazar cualquier ayuda, a renunciar a toda esperanza. La Soledad es como una nube que nos cubre poco a poco, que se cierne sobre nosotros impidiéndonos ver la luz, otear el horizonte,  encontrar la salida de ese laberinto en que nos ha metido. Hay solitarios que viajan solos, y  hay quienes viajan en grupos, que forman manadas, donde cada uno vive su propio dolor y no se comunica con el otro, pese a sentirlo próximo. Es común verlos transitar por todos los caminos, navegar en todos los mares, volar en todos los cielos. Esos grupos de solitarios recorren el mundo, viviendo su propio mundo, contagiando con su mal a todo el mundo. Yo soy un solitario. Nací así. Soy solitario de nacimiento. Desde siempre he vivido solo y no me gusta vivir de otra forma. Soy solitario por naturaleza, pero también por convicción. Amo mi soledad. Me gusta estacionarme en los espacios vacíos que pueblan mi corazón. Me complace ocupar la totalidad de mis sentimientos, sin compartirlos con nadie. Me regodeo en mis pensamientos, en esos que nadie conoce, esos que a nadie digo. Yo hablo para mi mismo, conmigo mismo.  Me veo y me escucho. No tengo, ni quiero interlocutor. No lo necesito. No me hace falta. Mi soledad me plena totalmente. No requiero de  otra compañía, Con ella me basta. Rehuyo el contacto con otra gente. No me gusta compartir, porque compartir es dividir. Y se comparte, se divide lo que se tiene y yo no tengo nada, excepto mi soledad. Cuando muera ella será mi única compañía  nadie más compartirá  mi tumba. Con nadie más dividiré ese pequeño espacio, mi espacio final, mi ultimo espacio. EFO.


EL LADRÓN DE RECUERDOS


Después de mucho estudiar y tras someterme a un intenso entrenamiento domino totalmente una nueva disciplina:Soy Hacker. Ahora me dedico, por entero, a esa actividad. Solo que, al contrario de lo que muchos piensen, no hackeo cuentas bancarias, ni entro en posesión de secretos de estado, el objeto de mi trabajo es otro. Hakeo mentes, para apropiarme de recuerdos. Los robo para venderlos, preservarlos o simplemente atesorarlos. Apoderarse de ellos implica vaciar archivos mentales completos. Los recuerdos que mayor dividendos producen son los amorosos, esos además de estar clasificados por el placer o daño que le causaron a sus dueños son definidos por estos como dulces o amargos, dolorosos o placenteros. Este tipo de recuerdos los atesoran con esmero sus propietarios quienes están dispuestos a pagar lo que se le pida por recuperarlos. Un buen recuerdo, por ejemplo, el primer beso, una noche inolvidable, el adios del ser que más se ha querido, o una recopilación de evocaciones de varios sucesos amatorios, clasificados por épocas o lugares, no tiene precio.
El trabajo de un Hacker Mental es una labor ardua, pues requiere  una elevada capacidad de análisis para determinar que tipo recuerdo debe ser hackeado, y un gran poder de negociación para comercializar el archivo plagiado. En mi caso particular tengo este último problema resuelto, ya que solo trabajo por encargo. 
Hay quien compra recuerdos para extorsionar, otros los adquieren para inocularlos a una mente, previamente esterilizada, creando así una persona nueva, generalmente este tipo de trabajo se hace con los llamados clones, que son cuerpos que requieren una dotación adecuada de recuerdos para poder operar como doble o sustituto del duplicado. Se han dado casos de propietarios de recuerdos que han contratado los servicios de un Hacker Mental para que los sustraiga y guarde en lugar seguro, a fin de preservarlos, pues desconfían de la fragilidad de su naturaleza humana, la cual es susceptible a deteriorarse producto de enfermedades como el Alzheimer o la locura.
Hay individuos que no tienen recuerdos propios de determinada actividad existencial. Me explico: son seres que nunca se enamoraron, que jamás formaron pareja, que no conocieron el amor y quieren experimentarlo. Esas personas son nuestros mejores clientes pues desean saberlo todo, y por eso compran una gran cantidad de recuerdos, que asimilan como propios pasando a formar parte de su memoria. Existen personas que buscan  experiencias, más fuertes, prohibidas, que quieren  sentir la furia de un homicida, el riesgo que afronta un ladrón, o el secreto placer del adultero. El precio de este tipo de recuerdos varía en función de la persona a ser hackeada y el interés del solicitante. Un marido  pagaría muy bien el recuerdo que conserva su esposa de su amante. Los recuerdos de un asesino en serie o de un ladrón experimentado se cotizan en valores altos dada la intensidad de sus emociones.
En nuestra profesión, como en todas, existen especializaciones y dentro de ellas hay una poco explorada, oscura que genera miedo, angustia: el hakeo forense. Solo Hacker Mentales muy experimentados se atreven a ejercerla. Un Hacker Forense, hackea mentes muertas, las mentes de los muertos,  de lo que se trata es de revivir recuerdos que se difuminaron o están a punto de hacerlo. Mientras más tiempo haya transcurrido desde la muerte del autopsiado mental más dificil es rescatar sus recuerdos. Se precisa de una alta dosis de  concentración y sobre todo de mucha sangre fría para realizar este tipo de trabajo.
Nuestra actividad es aparentemente ilegal y digo aparentemente porque no está penada. Si se hackea una mente en contra de la voluntad de su propietario no podríamos decir que estamos en presencia de un delito, que hemos incurrido en robo pues la sustracción y trafico de recuerdos, no está tipificada en ningún código. No podemos hablar de una acción al margen de la ley porque no existe ley que nos norme. Si de algo se le pudiera tildar a esta ocupación  es de poco ética y esto también es puesto en duda, pues la ética tiene mucho que ver con la moral y los criterios que sustentan a esta cambian, dependiendo de las sociedades.
Hackear mentes es un reto, pero también un riesgo ya que todo Hacker Mental es tentado a conservar  recuerdos de otras personas y asimilarlos como propios, lo cual desfigura su propia mente. Somos exploradores de universos desconocidos que nos deparan sorpresas al descubrir hechos que deberían  permanecer ocultos. EFO.