COGITO ERGO SUM
Soy de los que creen que los pensamientos crecen dentro de nosotros, como las matas de hierba, y poco a poco van poblando nuestra mente hasta ocuparla por completo. Los pensamientos, creo, llegan a tener vida propia, a ser autónomos. Nacen a la sombra de una idea, de una visión, de un recuerdo y pueden convertirse en permanentes, en recurrentes. Un pensamiento fijo, inamovible, quizás se transforme en una obsesión, influyendo considerablemente en nuestra forma de actuar, en la manera de conducirnos. Esos, son difíciles de borrar, imposible de desterrar. Son como pequeños seres que se nutren de ellos mismos o de otros. Esos pensamientos, al convertirse en factores desencadenantes de procesos, nos conducirán a desarrollos posteriores o a inminentes fracasos. A este grupo pertenecen los pensamientos amorosos, celosos, homicidas y algunos más de igual fuerza.
Hay pensamientos que son efímeros. Duran muy poco. No trascienden. Se van casi al mismo tiempo de haber llegado. Esos actúan como complemento y eventualmente servirán de sustento a los permanentes. La mayoría de las veces son creados para cumplir una función determinada. Hay otros que sirven como custodios, que operan como vigilantes de nuestra conducta y en muchos casos de otros pensamientos. Nos advierten de potenciales peligros. Nos señalan posibles desviaciones. Yo diría que nos cuidan.
Nadie sabe, a ciencia cierta, como opera el proceso de formación de los pensamientos. Expertos opinan que nacen de visiones, sensaciones, emociones y deseos. Pero eso no está científicamente, comprobado.Tampoco existe una clasificación rigurosa de los tipos de pensamiento, A grosso modo, y a riesgo de pecar de simplistas, diremos que se dividen en buenos y malos y como consecuencia de esta esquematización podemos concluir que los buenos son aquellos que influyen positivamente en nuestro desarrollo y en contraposición, los malos son los que lo perjudican. Claro que eso es muy elemental, pero no es menos cierto que lo complejo está formado por un sinnúmero de simplezas.
Existe otra variedad de pensamientos, constituida por ideas inducidas por otras mentes. Esos pensamientos no son propios, no son generados en nuestra naturaleza, muy por el contrario han nacido fuera de ella y nos han sido trasplantados. Los hemos adoptado y en muchos casos incorporado a nuestra rutina mental, llegando a considerarlos como nuestros.
Los pensamientos son dificiles de gobernar. No siempre se someten a nuestros deseos. Muchas veces actúan a su libre aldebrío. Escapan de nuestro control y vagan errantes por la tierra dorada de Fantasía. Cuando eso sucede lo mejor es dejarlos. En algún momento, cansados de soñar, volverán al yugo de la cordura... EFO.
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